Así como las
instancias locales de supuesta protección de derechos humanos y civiles han
demostrado ser “elefantes blancos” que no protegen nada pero cuestan mucho, en
el ámbito federal no se quedan atrás.
Durante su
enésima visita a Veracruz en los últimos meses, el subsecretario de Derechos
Humanos de la Secretaría de Gobernación, Roberto Campa Cifrián, visitó el área
donde organizaciones civiles como el Colectivo Solecito y las Brigada de
Búsqueda de Desaparecidos han encontrado decenas de fosas clandestinas, a los
ojos de las autoridades estatales, que ni siquiera se dignan a poner un pie por
ahí.
Recorrido por las Fosas de Colinas de Santa Fe en apoyo a las familias y coordinación de autoridades Fed y Estatales pic.twitter.com/3xYPdshFHm— Roberto Campa (@1campa) 14 de septiembre de 2016
El problema es
que con su sola presencia en Veracruz, Campa Cifrián no ha solucionado nada. Ni
ha hecho nada porque avancen las investigaciones en éste y otros muchos casos
que implican a su dependencia, como las desapariciones forzadas de personas
–que según el gobierno estatal sólo ascienden a ¡30!- y las agresiones a
periodistas.
Mesa de seguimiento del Programa de Políticas Públicas en favor de las y los Periodistas de Veracruz. pic.twitter.com/tWbPGzfZNx— Roberto Campa (@1campa) 14 de septiembre de 2016
Para no ir muy
lejos, este mismo jueves, Roberto Campa estuvo en Xalapa junto con integrantes
del Mecanismo Federal de Protección a Personas Defensoras de Derechos Humanos y
Periodistas, reunión de la cual se enteraron…solamente ellos, a pesar de haber
en la ciudad varios reporteros adheridos a sus programas de supuesta protección
y que de no ser por su personal esfuerzo para empujar sus casos, éstos ya se
habrían enviado al archivo muerto.
¿De qué ha
servido que las personas que han perdido a un familiar, o que han sido víctimas
de agresiones de parte del Estado, del crimen organizado o de particulares
acudan a las instancias federales? Absolutamente de nada. Sólo como placebos
para sentirse un poco menos mal, aunque la indefensión es la misma. Y por
supuesto, para perder tiempo, dinero y esfuerzo que podría haberse invertido de
otra manera.
Ni qué decir de
la actuación de órganos como la Fiscalía Especializada en Atención a Delitos
contra la Libertad de Expresión. Ninguna denuncia presentada ante esa instancia
ha avanzado hacia un lugar que no sea el archivo, la congeladora de expedientes.
Nadie es llamado a cuentas. Al menos por lo que toca al estado de Veracruz.
Otra instancia
que no sirve ni para hacer ruido es el Consejo Nacional para Prevenir la
Discriminación (Conapred). Acostumbra rehuir los casos “espinosos”, como los de
la criminalización de periodistas en el estado de Veracruz, y prefiere la
comodidad de las recomendaciones “light” que no lo comprometan con el poder.
De la indolencia
a la simulación, la actuación de los organismos y funcionarios federales del
ramo, con sus particularidades y matices, no se diferencia gran cosa de la de
sus homólogos locales. Los resultados son los mismos: desinterés y ausencia de
justicia.
Es menester que
se revise la manera como éstos y otros órganos creados para la defensa y
protección de derechos civiles fundamentales, a nivel federal y estatal, están
funcionando. De nada sirve su existencia si para lo único que son útiles es
para justificar nóminas, para pagar favores políticos y, lo peor de todo, para
simular que se protege a la población.
Si no van a dar
para más, mejor que desaparezcan.
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jueves, 15 de septiembre de 2016

