CDMX.- El Centro
Católico Multimedial acusa que las declaraciones del Fiscal general de
Veracruz, Luis Ángel Bravo Contreras, respecto al móvil del asesinato de los
sacerdotes de Poza Rica, Veracruz, son “apresuradas”, por lo que confunden y
siembran “dudas”.
A través de una carta cuestionan si el gobierno de Veracruz busca
deslindarse del caso al decir que los sacerdotes Alejo Nabor y Alfredo Juárez
convivieron e incluso ingirieron bebidas alcohólicas con sus victimarios.
Esta es la carta
completa:
Me dirijo a
usted, fiscal general, para preguntarle: ¿Por qué deslindarse del caso? ¿Será
que el gobernador Duarte quiere dejar el cargo, golpeado y criticado por los
altos índices de corrupción y violencia, como una pacífica y armónica
administración?
Señor fiscal, sus
declaraciones sacan conclusiones apresuradas y usted hasta confundió a uno de
los sacerdotes asesinados con un sacristán. ¿Qué pasó? ¿No que la investigación
es algo serio? Otra pregunta le hago: Si en la reunión todos bebían alcohol y
luego se descompuso, según sus palabras, dígame usted ¿Por qué golpear,
torturar, someter y acribillar a uno de los sacerdotes con nueve balazos? ¿Así
terminan las fiestas en Poza Rica, fiscal?
Sus expeditas
declaraciones confunden y siembran la duda. Asegura que no es secuestro y menos
que sean actos cometidos por el crimen organizado. Sólo que olvida un gran
detalle, mismo que señaló en sus declaraciones: las víctimas fueron amarradas
con estolas, ornamento de culto resguardado en las sacristías. Lo importante no
es sólo eso, se les maniató con un objeto sagrado y luego se les llevó a la
curva del diablo… No quiero dar conclusiones apresuradas como usted comprenderá
fiscal; sin embargo, estos detalles que omite no son producto de la
coincidencia ni de haber consumido el alcohol que usted parece haber bebido.
Celebro su pronta
firmeza para concluir que los padres Alejo y Alfredo de Poza Rica fueron
asesinados por andar de fiesta… Se agradece la intención, más no su impericia e
ineficacia. Sus burdas y absurdas conclusiones traen a mi mente el caso del
reportero gráfico Rubén Espinoza Becerril, asesinado y acusado de que antes de
que le privaran la vida, bebió… alcohol.
Interesante su
verdad señor fiscal.
CCM Dirección
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miércoles, 21 de septiembre de 2016
